Concurso anual para socios
Edición 2026CONCURSO ANUAL DE FOTOGRAFÍA PARA SOCIOS
Una de las actividades que realizamos en la asociación f22 es un concurso anual de fotografía. Se desarrolla a lo largo de todo el año natural en diez ediciones mensuales; pueden consultarse las bases en el siguiente enlace:
Bases del concurso anual de fotografía para socios.
Fotografías ganadoras de la edición de enero. Temática: Larga exposición.
Fotografías ganadoras de la edición de febrero. Temática: Fotografía nocturna.
Fotografías ganadoras de la edición de marzo. Temática: Objetos encontrados, abandonados, encontrados.
Fotografías ganadoras de la edición de abril. Temática: Contraluz.
Fotografías ganadoras de la edición de mayo. Temática: Juguetes.
Fotografías ganadoras de la edición de junio. Temática: Bicicletas.
Fotografías ganadoras de la edición de julio – agosto. Temática: Mini reportaje (tema libre).
Primer Puesto: “Mamá orangután y su pequeño” de Miguel Benedicto.
Las hembras de orangután mantienen una larga relación con sus crías, tal vez la más larga de las que se producen en el mundo animal y que puede durar hasta 9 años. Durante ese tiempo no se separan jamás y la hembra acarrea a su cría durante sus desplazamientos a través los árboles en la selva de Borneo. Los pequeños aprenden a asirse fuertemente al pelaje de su madre.
Y los cuidados son constantes, como la situación que contemplé durante un fuerte chaparrón, cuando la madre fabricó un paraguas arrancando ramas del árbol y acurrucando a su pequeño con ella. O la supervisión de los primeros lances autónomos del pequeño adquiriendo destrezas trepadoras en su juego.
Los momentos de intimidad de madre y cría, llenos de una tierna intimidad me atrajeron especialmente, como esa mirada de adoración que el pequeño dirige a su madre o su tierno beso.
Segundo Puesto: “Rutinas de pesca en el Inke lake” de Cristina Navarro.
Esta serie documenta diferentes aspectos de la actividad tradicional de pesca en el Inle Lake, Myanmar, donde las comunidades locales mantienen técnicas transmitidas de generación en generación. El objetivo es mostrar, de forma directa y sin artificios, los gestos, herramientas y rutinas que forman parte de la vida diaria de los pescadores, así como la dimensión humana que acompaña a este oficio.
La primera imagen introduce el contexto previo a la jornada. En condiciones de baja luz, los pescadores preparan el material utilizando fuego y linternas, un momento que refleja la importancia de la organización y del trabajo inicial antes de entrar en el agua.
La segunda fotografía recoge el gesto más característico del lago Inle: el equilibrio sobre una pierna mientras se maneja el remo y la red. Esta técnica, propia de la región, requiere precisión, estabilidad y conocimiento del entorno, y constituye uno de los elementos más reconocibles de su cultura pesquera.
La tercera imagen muestra la fase de acción colectiva. Tres pescadores trabajan de forma coordinada, sumergiendo y levantando las redes en un movimiento repetitivo que combina fuerza, ritmo y experiencia. La escena evidencia la eficacia de los métodos tradicionales y la importancia del trabajo conjunto.
La cuarta fotografía documenta la preparación de alimentos en la propia barca, una práctica habitual durante las largas jornadas en el lago. El humo, los utensilios y la disposición del espacio muestran la adaptación del día a día a un entorno flotante.
La serie concluye con un momento de descanso, donde los pescadores fuman y conversan mientras la luz desciende. Este cierre aporta una visión completa del ciclo diario.
Tercer Puesto: “Un mes después” de Javier Lavín.
El 9 de julio de 2026, un viejo cable olvidado bajo tensión desató el infierno en Los Gallardos. En pocas horas, la trágica regla de los «3 treintas» —más de 30C , vientos superiores a 30 Km/h y una humedad relativa inferior al 30%— convirtió la vegetación seca en un polvorín incontrolable que avanzó a una velocidad devoradora.
La compleja orografía de la sierra, caracterizada por profundos barrancos y colinas escarpadas, transformó el paisaje en una trampa mortal. Lo que un día fueron cortijadas de ensueño, residencias integradas en la naturaleza y habitadas en su mayoría por vecinos extranjeros atraídos por la paz y las vistas increíbles, pasó del paraíso al infierno en cuestión de minutos. La dispersión de las viviendas dificultó enormemente las labores de extinción; aun así, los equipos de emergencia lucharon sin descanso para proteger cada propiedad, logrando salvar de las llamas la mayoría de ellas y en especial la totalidad del casco urbano de Bédar. La tragedia, sin embargo, se cobró la vida de catorce personas a las que el fuego alcanzó mientras intentaban huir de los diseminados.
El incendio se dio por estabilizado el día 13 y por definitivamente extinguido el 24 de julio. Un mes después, sobre el esqueleto de las laderas quemadas, entre el carbón y la ceniza, la silenciosa presencia de unas jóvenes cabras montesas emerge como un frágil rayo de esperanza: el testimonio de que la vida, tenaz, se abre paso incluso en medio de la desolación
Fotografías ganadoras de la edición de septiembre. Temática: Personas en acción (momentos cotidianos, expresiones humanas, movimientos,…)